Saber más sobre mí
Esther López
Formación y Pasión
Soy Esther López, exploradora por naturaleza, me mueve siempre la curiosidad. Estudié Bellas Artes en Cuenca, después viajé con veintidós años de mochilera por Brasil, pasé nueve meses en contacto con la naturaleza, a mi vuelta continúe mis estudios de ilustración infantil en Barcelona, donde cambié de rumbo al conectar con las terapias y el Yoga, pasé años de mi vida estudiando diversas técnicas de sanación y sonido, podría decirse que soy artista multidisciplinar o terapeuta integral.
El sonido llegó a mi vida a través de los mantras, cuando cantábamos en clase de Yoga, sentía mucho calor en mi corazón, entonces recordé que de pequeña me gustaba cantar y que con la adolescencia mi voz se cerró, siempre estaba afónica y me costaba mucho hablar en público.

Comencé a estudiar una técnica de sanación a través de la voz con Victor Turull con su programa “el cuerpo de la voz”, me sentía mucho mejor después de cada sesión. Seguí cantando cada día y mi voz comenzó a fluir como un río abierto, ya no me daba tanta vergüenza exponerme, porque lo hacía desde el corazón, no desde la cabeza.
En mi camino devocional apareció una técnica de meditación con sonido que integré perfectamente y ayudé a expandir por muchas ciudades de forma voluntaria, cantábamos el mantra OM sentados en círculo durante un tiempo prolongado y después meditábamos en silencio, lo practiqué con regularidad durante cinco años y posteriormente desarrollé mi propia técnica “Círculo OM”. Ser tan constante me ayudó a confiar en mi propia voz.
Después de adquirir la maestría en Reiki Usui conocí a Silvia Isol, una mujer medicina que me trasmitió la técnica de Reiki Unitario, o Reiki del Sonido, es una herramienta muy potente donde cantamos los símbolos Reiki mientras aplicamos las manos en el cuerpo de la persona, también se puede desarrollar en grupo, de este modo empecé a realizar sesiones grupales, combinando lo aprendido con algunos instrumentos vibracionales que empecé a incorporar.
Los temazcales y los cantos chamánicos llamaron mucho mi atención en aquella época, siempre que podía participaba de ellos, estos cantos sencillos y repetitivos se trasmiten como la sabiduría popular, de tanto oírlos o de boca a oreja. Cuando estoy triste o necesito fuerza los recuerdo y enseguida me conecto con la fuente y la alegría.
Desde pequeña no he parado de bailar, mover el cuerpo hace que mi voz también se mueva. Muchas veces canto a la par que mis manos se mueven por la escena, durante cinco años estudié en una escuela de Barcelona “el horizonte baila” la técnica corporal de Butoh, no hay palabras que describan la libertad que sentía al romper tantos patrones establecidos.
Años más tarde aprendí canto de armónicos con Román García Lampaya, un referente a nivel nacional. Es maravilloso investigar el registro de nuestra propia voz, vas descubriendo como es de infinita, si te permites jugar sin miedo y te lo gozas.
Al regresar a mi ciudad de origen tomé clases particulares de canto en la escuela Amadeus de Albacete, durante un año exploré mi registro vocal y mejoré la técnica de afinación.
Llevo diez años explorando el campo del sonido y la sanación y compartiendo mis viajes sonoros por la península, que son una combinación de todas las técnicas y estudios citados anteriormente. He participado en retiros, teatros, salas de yoga y festivales. Cada vez introduzco más instrumentos vibracionales, crean un fondo para acompañar mi voz, que es mi instrumento principal.
En mis terapias de sonido se liberan emociones estancadas y la energía se renueva, es un momento de conexión interior para disfrutar de la atmósfera poética y el paisaje sonoro que se generan. Cada persona tiene su propia experiencia, son muchas las anécdotas que han sucedido, algunas de ellas podéis encontrarlas en el apartado experiencias, yo tengo las mías propias que algún día escribiré.
En mi día a día imparto clases de yoga, soy profesora certificada, empecé dando clases y talleres en Barcelona, a mi vuelta a Hellín, mi ciudad natal, colaboré con la Asociación Biojara. Después trabajé cuatro años impartiendo clases para el ayuntamiento de Hellín y ahora tengo mi propio centro donde ofrezco clases de Yoga y paso Terapia, “La Sala Blanca”. He sido madre recientemente, estoy feliz de ver crecer a mi niña y poder acompañarla con mi tiempo y energía, que es lo único de lo que disponemos.