Gijón (Asturias)
Un viaje sonoro. No tenía muy claro que sería eso, ni como resultaría esa experiencia para mí: no soy espiritual ni muy dada a las meditaciones, pero si venía de Esther sería algo bueno.
Un entorno maravilloso, una persona que transmite paz y mogollón de instrumentos diversos (o cosas sonoras), que me fueron guiando a través de diferentes estados emocionales hasta acabar en una calma prestosa rodeada de gente que transmitia sentir lo mismo.
