Barcelona
Viaje sonoro. Hoy se utiliza mucho esa expresión, y casi ha perdido, diluido y rebajado, su auténtico significado. Se hace con sonido, pero es un Viaje. Debe llevarte a alguna parte. Y eso es lo que hace Esther: llevarte de viaje. Te lleva, te transporta, te aloja, te alimenta…
En sus viajes sonoros (aquí por fin perfectamente aplicado el concepto), se conecta con la tierra, se siente el fluir del agua, se percibe el calor del fuego, se nota la caricia cambiante del aire. Con sus manos y con su voz, Esther te hace viajar. ¿Hacia dónde? Hacia donde la belleza y la calma se unen con la intensidad y el poder. Hacia dentro y hacia fuera, por arriba y por abajo. Su abrazo sonoro te sostiene y te eleva, invoca fuerzas elementales y cósmicas que anidan en sus instrumentos, conjura palabras y melodías llenas de gracia y encanto…
¿Quieres ir a un viaje sonoro? Ve con Esther; ella hará el resto. Ah, sólo tiene una pega: al final se acaba.
