Barcelona
El viaje sonoro que viví con Esther fue un verdadero bálsamo para el alma. Recuerdo cómo un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo, frustrando a mi mente en su intento de tomar el control, y manteniéndome firmemente en el presente. Fue un pequeño espacio donde el sentir se convirtió en el centro de la sesión, permitiéndome sumergirme completamente en la experiencia.
